- Síncope: Qué Es, Causas, Diagnóstico Y Abordaje Clínico
- 1. Generalidades
- 2. Síncope Neurológico Reflejo
- 3. Síncope Cardiogénico
- 4. Hipotensión Ortostática:
- 5. Síncope Cerebrovascular
- 6. Estratificación del Riesgo en Síncope
- 7. Factores de riesgo clave en la estratificación del síncope
- 8. Evaluación del Paciente con Síncope
- 9. Manejo del Paciente con Síncope
- 10. Manejo del Síncope Vasovagal e Hipotensión Ortostática: Recomendaciones Prácticas
- 11. Conclusión Final
- Referencias
- Autor
- © Copyright, Saluya.
- John Jarbis Garcia Tamayo ⁞ @
- Aviso Médico Legal
Síncope: Qué Es, Causas, Diagnóstico Y Abordaje Clínico
Tiempo De Lectura Aprox: 26 min
El síncope es un tema de gran relevancia en la medicina, especialmente en los servicios de urgencias. En este artículo, exploraremos en detalle qué es el síncope, sus causas, su impacto en la salud y cómo se aborda clínicamente. Conoceremos información útil para entender por qué ocurre y cómo se maneja en pacientes de diferentes edades
1. Generalidades
1.1. ¿Qué es el síncope?
El síncope se define como la pérdida transitoria de la conciencia, asociada a una pérdida del tono postural, con una recuperación rápida y completa sin necesidad de intervención médica. Su causa principal es la hipoperfusión cerebral, es decir, una disminución temporal del flujo sanguíneo al cerebro.
Uno de los tipos más comunes es el síncope postural, que ocurre cuando una persona se pone de pie y experimenta una reducción del flujo cerebral. Este tipo de síncope puede ser recurrente y está relacionado con alteraciones en el control circulatorio, como el síncope vaso-vagal, el síndrome de taquicardia postural, la falla autonómica crónica, la hipotensión ortostática inicial o la hipotensión sistólica en posición supina.
1.2. Causas y diagnóstico del síncope
El síncope es un desafío diagnóstico debido a la variedad de causas que lo pueden provocar. Algunas de las condiciones más comunes incluyen:
- Síncope vaso-vagal: Relacionado con una respuesta exagerada del sistema nervioso autónomo, especialmente en personas mayores.
- Causas cardiogénicas: Problemas cardíacos como arritmias o insuficiencia cardíaca.
- Hipotensión ortostática: Caída de la presión arterial al cambiar de posición.
- Causas neurovasculares: Relacionadas con problemas en los vasos sanguíneos cerebrales.
El diagnóstico se basa en una evaluación clínica detallada, que incluye pruebas como la mesa basculante para identificar patrones hemodinámicos anormales. Sin embargo, en muchos casos (hasta un 42%), no se logra determinar la causa exacta del síncope.
1.3. Impacto del síncope en la salud pública
El síncope no solo es un problema médico, sino también un desafío económico. En Estados Unidos, por ejemplo, se evalúan 2 millones de pacientes al año por episodios sincopales, lo que representa entre el 3% y el 5% de las visitas a urgencias. De estos, aproximadamente el 50% son hospitalizados, con un costo estimado de 2,4 mil millones de dólares.
Además, la edad del paciente juega un papel crucial en el pronóstico. Los pacientes mayores de 45 años tienen una mayor mortalidad, independientemente de la causa del síncope (cardiovascular, no cardiaca o desconocida). También es más común que en este grupo no se logre identificar la causa exacta del episodio.
1.4. Clasificación del síncope
De acuerdo con su origen, el síncope se puede clasificar en cuatro grandes grupos:
- Síncope neurológico reflejo: Incluye el síncope vaso-vagal y otras respuestas reflejas del sistema nervioso.
- Síncope cardiogénico: Relacionado con problemas cardíacos, como arritmias o enfermedades estructurales del corazón.
- Síncope por hipotensión ortostática: Causado por una caída abrupta de la presión arterial al ponerse de pie.
- Síncope neurovascular: Asociado a problemas en los vasos sanguíneos cerebrales.
2. Síncope Neurológico Reflejo
El síncope neurológico reflejo es una de las formas más comunes de síncope y se caracteriza por una hipoperfusión cerebral causada por una respuesta refleja del sistema nervioso. Esta respuesta provoca vasodilatación y bradicardia (frecuencia cardíaca lenta), lo que resulta en una caída abrupta de la presión arterial y, en consecuencia, la pérdida temporal de la conciencia.
En este aparte, profundizaremos en los diferentes tipos de síncope neurológico reflejo, sus causas y cómo se diagnostica. Si alguna vez has experimentado o conoces a alguien que haya sufrido un episodio de este tipo, esta información te será de gran utilidad.
2.1. ¿Qué es el síncope neurológico reflejo?
El síncope neurológico reflejo ocurre cuando el sistema nervioso autónomo responde de manera exagerada a ciertos estímulos, lo que lleva a una dilatación de los vasos sanguíneos y una disminución de la frecuencia cardíaca. Esto reduce el flujo sanguíneo al cerebro, causando la pérdida de conciencia.
Este tipo de síncope puede ser desencadenado por diversos factores, como el estrés emocional, cambios de posición o incluso actos cotidianos como toser o orinar. A continuación, te explicamos los tres tipos principales de síncope neurológico reflejo.
2.2. Tipos de síncope neurológico reflejo
- Síncope vasovagal clásico
Este es el tipo más común de síncope reflejo. Está mediado por el estrés emocional o por permanecer de pie durante mucho tiempo (ortostático). Algunos desencadenantes comunes incluyen el miedo, el dolor intenso o la exposición a situaciones estresantes.
o Diagnóstico: Suele identificarse mediante una anamnesis detallada, donde el paciente describe los eventos previos al episodio. - Síncope del seno carotídeo
Este tipo de síncope está relacionado con la manipulación mecánica de los senos carotídeos, ubicados en el cuello. Por ejemplo, un giro brusco del cuello o el uso de collares apretados pueden desencadenarlo.
o Diagnóstico: Puede confirmarse mediante un masaje del seno carotídeo bajo supervisión médica, que reproduce los síntomas. - Síncope situacional
Este síncope ocurre durante o después de actos específicos, como micción, tos, defecación o incluso al tragar. Está relacionado con una respuesta refleja anormal del sistema nervioso autónomo durante estas actividades.
o Diagnóstico: Se basa en la identificación de los desencadenantes específicos y la correlación con los episodios de pérdida de conciencia.
2.3. ¿Cómo se diagnostica el síncope neurológico reflejo?
El diagnóstico del síncope neurológico reflejo se basa en:
- Historia clínica detallada: Identificar los factores desencadenantes y los síntomas asociados.
- Pruebas específicas: Como el masaje del seno carotídeo para confirmar el síncope del seno carotídeo.
- Exclusión de otras causas: Es importante descartar causas cardiogénicas o neurológicas más graves.
3. Síncope Cardiogénico
El síncope cardiogénico es una forma de síncope que ocurre debido a problemas estructurales o funcionales del corazón, lo que limita el flujo sanguíneo efectivo hacia el cerebro. Esta reducción en el flujo sanguíneo provoca una hipoperfusión cerebral, seguida de una pérdida temporal de la conciencia. En este aparte, exploraremos en detalle las causas, los tipos y el manejo del síncope cardiogénico, una condición que requiere atención médica inmediata debido a su potencial gravedad.
3.1. ¿Qué es el síncope cardiogénico?
El síncope cardiogénico es una pérdida de conciencia causada por una disminución del gasto cardíaco, es decir, la cantidad de sangre que el corazón bombea hacia el cuerpo y el cerebro. Esto puede deberse a problemas en el ritmo cardíaco (arritmias) o a enfermedades estructurales del corazón que impiden su funcionamiento adecuado.
Este tipo de síncope es particularmente preocupante porque puede ser un signo de una enfermedad cardíaca subyacente que pone en riesgo la vida del paciente. Por eso, es fundamental identificar y tratar la causa lo antes posible.
3.2. Causas del síncope cardiogénico
El síncope cardiogénico se divide en dos grandes grupos, según su origen:
3.2.1. Arritmias
Las arritmias son alteraciones en el ritmo cardíaco que pueden causar una disminución del gasto cardíaco, independientemente de la demanda circulatoria del cuerpo. Esto significa que el corazón no bombea suficiente sangre, incluso cuando el cuerpo no está bajo estrés físico o emocional. Algunos ejemplos de arritmias que pueden causar síncope incluyen:
- Taquicardias: Ritmo cardíaco acelerado (por ejemplo, taquicardia ventricular o fibrilación auricular).
- Bradicardias: Ritmo cardíaco lento (por ejemplo, bloqueo cardíaco o disfunción del nodo sinusal).
- Arritmias ventriculares: Como la fibrilación ventricular, que puede ser mortal si no se trata de inmediato.
3.2.2. Cardiopatías estructurales
En este caso, el problema no es el ritmo cardíaco, sino la estructura del corazón, que no puede satisfacer la demanda circulatoria del cuerpo. Esto ocurre cuando el corazón es incapaz de aumentar su gasto cardíaco en respuesta a las necesidades del organismo. Algunas condiciones estructurales que pueden causar síncope incluyen:
• Estenosis aórtica: Estrechamiento de la válvula aórtica, que dificulta el flujo de sangre desde el corazón hacia el cuerpo.
• Miocardiopatías: Enfermedades del músculo cardíaco que afectan su capacidad para bombear sangre.
• Infarto agudo de miocardio: Daño al músculo cardíaco debido a la falta de flujo sanguíneo.
• Taponamiento cardíaco: Acumulación de líquido en el pericardio que comprime el corazón.
3.3. Diagnóstico del síncope cardiogénico
El diagnóstico del síncope cardiogénico requiere una evaluación cardiológica exhaustiva, que puede incluir:
- Electrocardiograma (ECG): Para detectar arritmias o signos de isquemia.
- Monitoreo Holter: Un dispositivo portátil que registra la actividad cardíaca durante 24-48 horas.
- Ecocardiograma: Para evaluar la estructura y función del corazón.
- Prueba de esfuerzo: Para observar cómo responde el corazón durante el ejercicio.
- Estudio electrofisiológico: En casos de arritmias complejas.
3.4. Manejo y tratamiento
El tratamiento del síncope cardiogénico depende de la causa subyacente:
- Arritmias: Pueden requerir medicamentos antiarrítmicos, marcapasos o desfibriladores implantables.
- Cardiopatías estructurales: Pueden necesitar intervenciones como cirugía de válvulas, angioplastia o trasplante cardíaco en casos severos.
Es fundamental que los pacientes con síncope cardiogénico sean evaluados por un cardiólogo para determinar el mejor enfoque terapéutico y reducir el riesgo de complicaciones graves.
4. Hipotensión Ortostática:
La hipotensión ortostática, también conocida como síncope postural, es una condición en la que la presión arterial disminuye abruptamente al cambiar de una posición horizontal a una vertical. Esta caída en la presión arterial provoca una hipoperfusión cerebral (disminución del flujo sanguíneo al cerebro), lo que resulta en una pérdida temporal de la conciencia. En este aparte, exploraremos las causas, los síntomas y las estrategias de manejo de esta condición, que afecta a muchas personas, especialmente a adultos mayores.
4.1. ¿Qué es la hipotensión ortostática?
La hipotensión ortostática ocurre cuando el cuerpo no puede mantener una presión arterial adecuada al cambiar de posición, como al levantarse de la cama o de una silla. Normalmente, el sistema nervioso autónomo ajusta la presión arterial para asegurar que el cerebro reciba suficiente sangre, incluso al cambiar de posición. Sin embargo, en la hipotensión ortostática, este mecanismo falla, lo que provoca síntomas como mareos, visión borrosa o incluso desmayos.
4.2. Causas de la hipotensión ortostática
La hipotensión ortostática tiene dos causas principales, que se relacionan con el funcionamiento del sistema nervioso autónomo y el volumen sanguíneo:
- Insuficiencia del sistema autónomo
En este caso, el sistema nervioso autónomo no responde adecuadamente al cambio de posición, lo que impide que los vasos sanguíneos se contraigan para mantener la presión arterial. Esto ocurre incluso cuando el volumen sanguíneo es normal (normovolemia). Las causas incluyen:
o Enfermedades neurodegenerativas: Como el Parkinson o la atrofia multisistémica.
o Diabetes mellitus: La neuropatía autonómica asociada a la diabetes puede afectar la regulación de la presión arterial.
o Medicamentos: Algunos fármacos, como los antihipertensivos, antidepresivos o diuréticos, pueden interferir con la respuesta autonómica. - Depleción de volumen
Aquí, el sistema nervioso autónomo funciona correctamente, pero hay una disminución del volumen sanguíneo, lo que impide que el cuerpo mantenga la presión arterial al ponerse de pie. Las causas incluyen:
o Deshidratación: Por ingesta insuficiente de líquidos, vómitos o diarrea.
o Pérdida de sangre: Como en casos de hemorragia interna o externa.
o Uso excesivo de diuréticos: Que pueden reducir el volumen de líquidos en el cuerpo.
4.3. Síntomas de la hipotensión ortostática
Los síntomas de la hipotensión ortostática suelen aparecer al cambiar de posición y pueden incluir:
• Mareos o aturdimiento.
• Visión borrosa o «ver estrellas».
• Debilidad o fatiga.
• Náuseas.
• Desmayo (síncope).
Estos síntomas suelen ser breves y desaparecen al sentarse o acostarse, pero pueden ser recurrentes si no se aborda la causa subyacente.
4.4. Diagnóstico de la hipotensión ortostática
El diagnóstico se basa en la medición de la presión arterial en diferentes posiciones:
- Prueba de la mesa basculante: El paciente se acuesta en una mesa que se inclina gradualmente para simular el cambio de posición.
- Medición de presión arterial: Se toma la presión arterial mientras el paciente está acostado y luego después de ponerse de pie. Una caída de 20 mmHg en la presión sistólica o 10 mmHg en la presión diastólica confirma el diagnóstico.
Además, se pueden realizar pruebas adicionales para identificar la causa subyacente, como análisis de sangre, pruebas de función autonómica o estudios de imagen.
4.5. Manejo y tratamiento
El tratamiento de la hipotensión ortostática depende de la causa subyacente y puede incluir:
- Medidas generales:
o Aumentar la ingesta de líquidos y sal para expandir el volumen sanguíneo.
o Evitar cambios bruscos de posición (por ejemplo, levantarse lentamente).
o Usar medias de compresión para mejorar el retorno venoso. - Tratamiento farmacológico:
o Fludrocortisona: Ayuda a retener sodio y aumentar el volumen sanguíneo.
o Midodrina: Un vasoconstrictor que eleva la presión arterial. - Ajuste de medicamentos:
o Revisar y modificar fármacos que puedan estar contribuyendo al problema, como antihipertensivos o antidepresivos.
5. Síncope Cerebrovascular
El síncope cerebrovascular, también conocido como síndrome de robo, es una causa menos común pero importante de pérdida de conciencia. Ocurre cuando se compromete el flujo sanguíneo en un vaso que abastece al cerebro, lo que provoca una hipoperfusión cerebral y, en consecuencia, un episodio de síncope. En este aparte, exploraremos en detalle qué es el síndrome de robo, cómo se manifiesta y cuál es su abordaje diagnóstico y terapéutico.
5.1. ¿Qué es el síncope cerebrovascular o síndrome de robo?
El síncope cerebrovascular ocurre cuando hay una obstrucción o desviación del flujo sanguíneo en un vaso que irriga el cerebro. Esto puede deberse a una estenosis (estrechamiento) de una arteria o a un «robo» de sangre hacia otras áreas, lo que reduce el suministro de oxígeno y nutrientes al cerebro. Cuando esta reducción del flujo es significativa, puede provocar una pérdida temporal de la conciencia.
Este tipo de síncope es más común en personas con enfermedades vasculares subyacentes, como la aterosclerosis o la estenosis de la arteria subclavia.
5.2. Mecanismo del síndrome de robo
El síndrome de robo ocurre cuando hay una obstrucción en una arteria principal, como la subclavia, antes de que esta se ramifique hacia el cerebro. Esto provoca que la sangre se desvíe de su ruta normal para irrigar otras áreas, «robando» flujo sanguíneo del cerebro. Por ejemplo:
- En el síndrome de robo de la subclavia, la obstrucción en esta arteria hace que la sangre fluya en dirección inversa, desviándose hacia el brazo en lugar de llegar al cerebro.
- Esto puede provocar síntomas como mareos, pérdida de equilibrio o síncope, especialmente durante actividades que requieren un mayor flujo sanguíneo, como el ejercicio.
5.3. Síntomas del síncope cerebrovascular
Los síntomas del síncope cerebrovascular pueden variar según la gravedad de la obstrucción y la zona del cerebro afectada. Algunos de los síntomas más comunes incluyen:
- Pérdida de conciencia (síncope).
- Mareos o aturdimiento.
- Debilidad en un lado del cuerpo.
- Visión borrosa o pérdida temporal de la visión.
- Dificultad para hablar o entender el lenguaje (afasia).
Estos síntomas suelen ser transitorios, pero pueden ser recurrentes si no se trata la causa subyacente.
5.4. Diagnóstico del síndrome de robo
El diagnóstico del síncope cerebrovascular requiere una evaluación vascular detallada. Algunas de las pruebas más utilizadas incluyen:
- Ecografía Doppler: Para evaluar el flujo sanguíneo en las arterias cervicales y cerebrales.
- Angiografía por tomografía computarizada (angio-TC): Para visualizar las arterias y detectar obstrucciones.
- Resonancia magnética (RM): Para evaluar el tejido cerebral y detectar áreas de isquemia.
- Arteriografía: Un estudio invasivo que utiliza contraste para visualizar las arterias.
5.5. Manejo y tratamiento
El tratamiento del síncope cerebrovascular depende de la causa subyacente y puede incluir:
- Tratamiento médico:
o Antiplaquetarios: Como la aspirina, para prevenir la formación de coágulos.
o Estatinas: Para controlar el colesterol y reducir el riesgo de aterosclerosis. - Intervenciones quirúrgicas:
o Angioplastia con stent: Para abrir la arteria obstruida y restaurar el flujo sanguíneo.
o Cirugía de bypass: Para redirigir el flujo sanguíneo alrededor de la obstrucción. - Cambios en el estilo de vida:
o Control de factores de riesgo como la hipertensión, diabetes y tabaquismo.
o Dieta saludable y ejercicio regular para mejorar la salud vascular.
6. Estratificación del Riesgo en Síncope
El síncope es un síntoma común en los servicios de urgencias, pero no todos los casos tienen el mismo nivel de riesgo. La estratificación del riesgo es una herramienta clave para identificar a los pacientes con mayor probabilidad de sufrir eventos adversos, como arritmias, complicaciones cardiovasculares o incluso la muerte. En este aparte, exploraremos los factores de riesgo más importantes y los sistemas de clasificación desarrollados para predecir el pronóstico en pacientes con síncope.
6.1. ¿Por qué es importante estratificar el riesgo en el síncope?
Aunque el síncope en sí mismo no es un predictor independiente de mortalidad, la coexistencia de condiciones cardiovasculares aumenta significativamente el riesgo de complicaciones graves. Por ello, identificar a los pacientes de alto riesgo es fundamental para optimizar su manejo y reducir la probabilidad de eventos adversos.
7. Factores de riesgo clave en la estratificación del síncope
Varios estudios han identificado factores predictores de riesgo en pacientes con síncope. A continuación, destacamos los hallazgos más relevantes:
- Estudio de Martin et al. (1997)
Este estudio desarrolló un sistema de clasificación de riesgo basado en una cohorte de 374 pacientes. Los factores predictores de arritmia o mortalidad a 1 año incluyen:
o Electrocardiograma (ECG) anormal.
o Historia de arritmia ventricular.
o Historia de insuficiencia cardíaca congestiva.
o Edad mayor de 45 años. - Estudio de Colivicchi et al. (2003)
En este estudio, los factores predictores de mortalidad a 1 año fueron:
o Edad mayor de 65 años.
o Anormalidades electrocardiográficas.
o Historia de enfermedad cardiovascular.
o Reducción de los síntomas prodrómicos (síntomas previos al síncope). - Estudio de Síncope de San Francisco (Quinn et al., 2004)
Este estudio se centró en predecir eventos adversos graves en los primeros 7 días después del síncope. Los factores de riesgo identificados incluyen:
o Electrocardiograma (ECG) anormal.
o Dificultad respiratoria.
o Tensión arterial sistólica menor de 90 mm Hg.
o Hematocrito por debajo del 30%.
o Falla cardíaca congestiva (ya sea como antecedente o detectada en el examen físico).
7.1. Cómo se aplica la estratificación del riesgo en la práctica clínica
La estratificación del riesgo permite clasificar a los pacientes en tres grupos principales:
- Alto riesgo: Pacientes con factores de riesgo como ECG anormal, insuficiencia cardíaca, arritmias o hipotensión severa. Estos pacientes suelen requerir hospitalización y evaluación cardiológica exhaustiva.
- Riesgo intermedio: Pacientes con algunos factores de riesgo, pero sin evidencia de enfermedad cardiovascular grave. Pueden requerir observación prolongada o estudios ambulatorios.
- Bajo riesgo: Pacientes sin factores de riesgo identificables y con un episodio de síncope aislado. Suelen manejarse de forma ambulatoria con seguimiento clínico.
7.2. Herramientas de estratificación del riesgo
Algunas de las herramientas más utilizadas para estratificar el riesgo en pacientes con síncope incluyen:
- Regla de OESIL (Osservatorio Epidemiologico sulla Sincope nel Lazio): Evalúa edad, ECG anormal, historia de enfermedad cardiovascular y ausencia de síntomas prodrómicos. Puntuación de San Francisco: Incluye ECG anormal, dificultad respiratoria, hipotensión, hematocrito bajo y falla cardíaca.
- Regla de Boston: Basada en la presencia de arritmias, insuficiencia cardíaca y ECG anormal.
8. Evaluación del Paciente con Síncope
El síncope es un desafío diagnóstico que requiere una evaluación clínica exhaustiva para identificar su causa y determinar el riesgo del paciente. En este artículo, exploraremos los aspectos clave de la evaluación del paciente con síncope, desde la historia clínica y el examen físico hasta los hallazgos que permiten diferenciar entre las diversas causas de pérdida de conciencia.
8.1. La importancia de la evaluación clínica
La evaluación clínica es la piedra angular en el manejo del síncope. Aunque en muchos casos el paciente no recuerda detalles del episodio, la información proporcionada por testigos puede ser invaluable. Por ejemplo, la presencia de movimientos tónico-clónicos breves sugiere un síncope convulsivo, mientras que un período confusional prolongado puede indicar una convulsión.
8.2. Historia clínica: Preguntas clave
La historia clínica es fundamental para identificar la causa del síncope. Algunos aspectos clave a considerar incluyen:
- Características del episodio:
o Eventos precipitantes: ¿Ocurrió durante el ejercicio, al levantarse o en reposo?
— Ejercicio: Sugiere causas cardiogénicas, como estenosis aórtica o miocardiopatía hipertrófica.
—Cambio de posición: Sugiere hipotensión ortostática.
— Reposo: Sugiere arritmias o síncope cardiogénico.
o Duración y síntomas asociados: Mareos, palpitaciones, dolor torácico o dificultad respiratoria. - Antecedentes médicos:
o Enfermedades cardiovasculares: Insuficiencia cardíaca, valvulopatías (estenosis aórtica o mitral), o arritmias.
o Medicamentos: Antihipertensivos, diuréticos, anticonvulsivantes o fármacos que prolongan el intervalo QT.
o Historia familiar: Muerte súbita a temprana edad, que puede sugerir síndromes como Brugada o QT largo. - Manifestaciones antes y después del episodio:
o Síntomas prodrómicos: Náuseas, sudoración o visión borrosa sugieren síncope vasovagal.
o Estado postictal: Confusión prolongada sugiere convulsiones.
o Déficit neurológico persistente: Puede indicar un evento cerebrovascular.
8.3. Examen físico: Hallazgos clave
El examen físico debe ser completo y enfocarse en identificar signos que orienten hacia la causa del síncope. Algunos hallazgos importantes incluyen:
- Evaluación cardiovascular:
o Hipotensión ortostática: Disminución de la presión arterial ≥ 20 mmHg al cambiar de posición.
o Soplos cardíacos: Sugieren valvulopatías, como estenosis aórtica.
o Arritmias: Frecuencia cardíaca irregular o extremadamente lenta/rápida. - Evaluación neurológica:
o Déficit focal: Debilidad, alteraciones del habla o visión, que pueden indicar un accidente cerebrovascular.
o Signos de trauma: Lesiones en la cabeza o el cuerpo que sugieran una caída durante el episodio. - Otras evaluaciones:
o Piel y mucosas: Palidez, cianosis o signos de deshidratación.
o Abdomen: Masas o dolor que puedan sugerir una causa no cardíaca.
8.4. Diagnósticos diferenciales
Es crucial diferenciar el síncope de otras condiciones que pueden causar pérdida de conciencia, como:
- Convulsiones: Períodos confusionales prolongados y movimientos tónico-clónicos.
- Accidentes cerebrovasculares: Déficit neurológico focal persistente.
- Vértigo: Sensación de mareo sin pérdida real de conciencia.
- Hipoglucemia: Confusión, sudoración y mejoría con la administración de glucosa.
8.5. Pruebas complementarias
Según los hallazgos clínicos, pueden ser necesarias pruebas adicionales, como:
- Electrocardiograma (ECG): Para detectar arritmias o signos de isquemia.
- Ecocardiograma: Para evaluar la estructura y función cardíaca.
- Monitorización Holter: Para detectar arritmias intermitentes Pruebas de laboratorio: Hemograma, electrolitos, glucosa y troponinas.
- Pruebas neurológicas: Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) en casos sospechosos de patología cerebral.
9. Manejo del Paciente con Síncope
El síncope es una causa frecuente de consulta en los servicios de urgencias, y su manejo requiere un enfoque sistemático para garantizar la seguridad del paciente y optimizar los recursos médicos. En este aparte, te explicaremos los objetivos clave del manejo del síncope, las estrategias de evaluación y las pruebas diagnósticas más utilizadas, además de cómo estratificar el riesgo y decidir entre hospitalización o manejo ambulatorio.
9.1. Objetivos del manejo del síncope en urgencias
El manejo del paciente con síncope en urgencias se centra en los siguientes objetivos:
- Estabilización y monitorización: Asegurar que el paciente esté estable tras el episodio de pérdida de conciencia.
- Confirmar el diagnóstico de síncope: Mediante una anamnesis detallada y la exclusión de otras causas de pérdida de conciencia.
- Clasificar el tipo de síncope: Identificar si es neurológico reflejo, cardiogénico, ortostático o de otra causa.
- Estratificar el riesgo: Determinar si el paciente tiene riesgo alto, moderado o bajo de eventos adversos.
- Hospitalización o manejo ambulatorio: Decidir si el paciente requiere hospitalización para estudios adicionales o puede ser manejado de forma ambulatoria.
- Recomendaciones y seguimiento: Proporcionar indicaciones claras para el manejo y control posterior.
9.2. Abordaje inicial en urgencias
El manejo inicial del síncope en urgencias sigue un esquema diagnóstico estructurado:
- Estabilización:
o Monitorización continua de la frecuencia cardíaca, presión arterial y saturación de oxígeno.
o Acceso venoso y administración de fluidos si hay hipotensión o deshidratación. - Evaluación clínica:
o Historia clínica detallada: Características del episodio, síntomas asociados, antecedentes médicos y familiares.
o Examen físico completo: Enfocado en hallazgos cardiovasculares y neurológicos. - Pruebas iniciales:
o Electrocardiograma (EKG): Obligatorio en todos los pacientes con síncope para detectar arritmias o signos de isquemia.
o Hemograma, glucometría y electrolitos: Para descartar anemia, hipoglucemia o desequilibrios electrolíticos.
o Otros exámenes según sospecha clínica: Troponinas (si hay dolor torácico), gases arteriales, etc.
9.3. Estratificación del riesgo
La estratificación del riesgo es fundamental para decidir el manejo posterior:
- Alto riesgo:
o Pacientes con ECG anormal, insuficiencia cardíaca, arritmias, hipotensión persistente o sospecha de causa cardiogénica.
o Requieren hospitalización para estudios adicionales y manejo especializado. - Riesgo intermedio:
o Pacientes con algunos factores de riesgo, pero sin evidencia de enfermedad grave.
o Pueden ser observados en urgencias mientras se realizan pruebas adicionales (ecocardiograma, Holter, etc.). - Bajo riesgo:
o Pacientes sin factores de riesgo identificables y con un episodio aislado.
o Pueden ser dados de alta con seguimiento ambulatorio.
9.4. Pruebas diagnósticas más utilizadas
- Electrocardiograma (EKG):
o Indicación: Obligatorio en todos los pacientes con síncope.
o Hallazgos clave: Arritmias, bloqueos, signos de isquemia o hipertrofia ventricular. - Monitorización Holter:
o Indicación: Pacientes con sospecha de arritmias, especialmente si tienen enfermedad cardíaca conocida.
o Duración: 24-48 horas. - Prueba de mesa basculante (Tilt test):
o Indicación: Pacientes con síncope recurrente sin causa aparente o para diferenciar entre síncope vasovagal y epilepsia.
o Procedimiento: El paciente es colocado en una mesa que cambia de posición mientras se monitorizan los signos vitales. - Ecocardiograma:
o Indicación: Pacientes con sospecha de cardiopatía estructural (estenosis aórtica, miocardiopatía hipertrófica, etc.). - Estudios neurológicos:
o Indicación: Si hay sospecha de convulsiones o eventos cerebrovasculares.
o Pruebas: Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) cerebral.
9.5. Recomendaciones para el alta y seguimiento
Para pacientes de bajo riesgo dados de alta desde urgencias, es importante:
- Educación: Explicar los signos de alarma que requieren regresar al hospital (dolor torácico, palpitaciones, desmayos recurrentes).
- Modificaciones en el estilo de vida: Evitar desencadenantes como el calor excesivo, la deshidratación o cambios bruscos de posición.
- Seguimiento ambulatorio: Con cardiología o medicina interna para estudios adicionales si es necesario.
10. Manejo del Síncope Vasovagal e Hipotensión Ortostática: Recomendaciones Prácticas
El síncope vasovagal y la hipotensión ortostática son dos de las causas más comunes de pérdida de conciencia. Afortunadamente, en la mayoría de los casos, estas condiciones pueden manejarse de manera efectiva con medidas no farmacológicas y cambios en el estilo de vida. En este aparte, te explicaremos las recomendaciones clave para el manejo de estos tipos de síncope, desde la sala de urgencias hasta el seguimiento ambulatorio.
10.1. Manejo del Síncope Vasovagal
El síncope vasovagal es una forma de síncope neurológico reflejo, generalmente desencadenado por estrés emocional, dolor o permanecer de pie durante mucho tiempo. Su manejo se centra en medidas preventivas y técnicas para abortar el episodio cuando se siente que está por ocurrir.
10.2. Recomendaciones para el manejo del síncope vasovagal
- Entrenamiento postural:
o Forzar una posición erguida durante períodos progresivamente prolongados puede ayudar a reducir la recurrencia del síncope. Esto «entrena» al sistema cardiovascular para tolerar mejor los cambios de posición. - Maniobras de contrapresión isométrica:
o Estas maniobras aumentan la presión arterial y pueden evitar o retrasar la pérdida de conciencia. Algunas técnicas incluyen:
—Cruzar fuertemente las piernas y tensar los músculos de las extremidades inferiores.
—Agarrarse las manos y tensar los brazos.
o Estas maniobras son especialmente útiles durante la fase prodrómica (cuando el paciente siente que va a desmayarse). - Evitar medicamentos no prescritos:
o Algunos medicamentos, como los sedantes o antihistamínicos, pueden empeorar los síntomas. Es importante evitar su uso sin supervisión médica. - Ajuste de medicamentos antihipertensivos o diuréticos:
o Si el paciente está tomando medicamentos para la presión arterial, es posible que necesite un ajuste en la dosis para evitar episodios de hipotensión. - Evitar el sedentarismo:
o Mantenerse activo y evitar períodos prolongados de reposo ayuda a mejorar la circulación y reducir el riesgo de síncope. - Hidratación y consumo de sal:
o Aumentar la ingesta de líquidos y sal puede ayudar a mantener un volumen sanguíneo adecuado, especialmente en pacientes propensos a la hipotensión.
10.3. Manejo de la Hipotensión Ortostática
La hipotensión ortostática ocurre cuando hay una caída abrupta de la presión arterial al cambiar de posición (por ejemplo, al levantarse de la cama). Su manejo se enfoca en mejorar el volumen sanguíneo y fortalecer la respuesta del sistema nervioso autónomo.
Recomendaciones para el manejo de la hipotensión ortostática
- Cambios en el estilo de vida:
o Levantarse lentamente: Evitar cambios bruscos de posición.
o Hidratación adecuada: Beber suficientes líquidos durante el día.
o Consumo moderado de sal: Ayuda a retener líquidos y mantener la presión arterial. - Uso de medias de compresión:
o Las medias de compresión mejoran el retorno venoso y reducen la acumulación de sangre en las piernas, lo que ayuda a prevenir la caída de la presión arterial. - Maniobras físicas:
o Tensar los músculos de las piernas antes de levantarse puede ayudar a mantener la presión arterial.
o Elevar la cabecera de la cama durante el sueño puede reducir los síntomas matutinos. - Ajuste de medicamentos:
o Revisar y ajustar medicamentos que puedan contribuir a la hipotensión, como antihipertensivos, diuréticos o antidepresivos. - Tratamiento farmacológico (en casos severos):
o Fludrocortisona: Ayuda a retener sodio y aumentar el volumen sanguíneo.
o Midodrina: Un vasoconstrictor que eleva la presión arterial.
10.4. Cuando consultar a un especialista
Aunque el manejo inicial del síncope vasovagal y la hipotensión ortostática puede realizarse en urgencias, es importante consultar a un cardiólogo o neurólogo en los siguientes casos:
- Episodios recurrentes a pesar de las medidas preventivas.
- Síntomas severos que afectan la calidad de vida.
- Sospecha de causas subyacentes más graves (arritmias, enfermedades neurológicas, etc.).
11. Conclusión Final
El síncope es un síntoma común que puede tener causas diversas y niveles de gravedad muy variables. Su manejo requiere un enfoque sistemático que combine evaluación clínica exhaustiva, estratificación del riesgo y tratamiento personalizado. Ya sea que se trate de un episodio vasovagal benigno o de un síncope cardiogénico potencialmente mortal, el objetivo siempre es garantizar la seguridad del paciente y prevenir recurrencias.
Si tú o alguien cercano ha experimentado un episodio de síncope, no dudes en buscar atención médica para una evaluación adecuada. Recuerda que, en muchos casos, el síncope puede manejarse con éxito mediante cambios en el estilo de vida y seguimiento médico.
Referencias
- Papadakis MA, McPhee SJ, Rabow MW. Diagnóstico Clínico y Tratamiento. 15ª ed. México: McGraw-Hill; 2020.
- Rozman C, Cardellach F. Medicina Interna. 19ª ed. Barcelona: Elsevier; 2020.
- Loscalzo J, Fauci A, Kasper D, Hauser S, Longo D, Jameson JL. Harrison’s Principios de Medicina Interna. 21ª ed. México: McGraw-Hill; 2022.
- Goldman L, Schafer AI. Cecil y Goldman. Tratado de Medicina Interna. 26ª ed. Barcelona: Elsevier; 2020.
- Gómez Ayala AE. Guía de Atención Rápida en Clínicas Médicas. 1ª ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2015.
Autor





