Hernias Abdominales: Abordaje Inicial
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1. Introducción
Las hernias abdominales representan una de las patologías más comunes en los servicios de urgencias. Su manejo adecuado es crucial, ya que las complicaciones asociadas pueden poner en grave riesgo la vida del paciente. Identificar y tratar rápidamente una hernia abdominal es esencial para prevenir posibles complicaciones graves y mejorar los resultados clínicos.
2. Definición
Una hernia abdominal se define como una protrusión del contenido de la cavidad abdominal a través de defectos en la pared abdominal, conocidos como zonas débiles. Estos defectos pueden ser congénitos, es decir, presentes desde el nacimiento, o adquiridos a lo largo de la vida. La hernia abdominal está formada por el saco herniario, que es el peritoneo parietal que se extiende hacia afuera, y el contenido protruido, que a menudo incluye intestino delgado, epiplón y colon. Comprender los tipos y características de las hernias abdominales es fundamental para su diagnóstico y tratamiento efectivo en situaciones de urgencia.
3. Clasificación de las Hernias Abdominales
3.1. Según Localización
- Hernias Inguinales (H.I): Son las más comunes y se caracterizan por el desplazamiento del saco herniario a través del conducto inguinal, situado por encima del ligamento inguinal. Se subdividen en:
- Hernias Inguinales Indirectas u Oblicuas Externas: Estas hernias son las más frecuentes y discurren a lo largo del cordón inguinal, ubicándose por fuera de los vasos epigástricos. En algunos casos, pueden extenderse hasta el escroto.
- Hernias Inguinales Directas u Oblicuas Internas: Ocurren cuando el contenido herniario protruye medialmente a los vasos epigástricos, localizándose a nivel del Triángulo de Hesselbach.
- Hernias Umbilicales: Se originan por una distensión del anillo umbilical. Son comunes en situaciones que causan aumento del perímetro abdominal, como la obesidad, ascitis o durante el embarazo.
- Hernias Crurales: Predominan en mujeres y se desarrollan por debajo del ligamento inguinal, a través del anillo crural o femoral, en el Triángulo de Scarpa. Dado que el anillo crural es muy rígido, estas hernias tienen una alta tasa de complicaciones.
- Hernias Epigástricas: Se presentan en la línea media del abdomen, a través de la línea alba, desde la apófisis xifoides hasta el ombligo.
- Hernias de Spieghel o Anterolaterales: Se producen a lo largo de la línea situada entre el borde externo del recto anterior del abdomen y la inserción aponeurótica del oblicuo externo, oblicuo interno y transverso.
- Hernias Incisionales o Eventraciones: Surgen debido a la dehiscencia de suturas o debilidad en la pared abdominal tras una cirugía previa. Estas son las segundas más frecuentes en comparación con otras hernias.
3.2. Según La Clínica
- Hernias Reductibles: Estas hernias pueden ser fácilmente reintroducidas en la cavidad abdominal. Se caracterizan por ser blandas y depresibles, y suelen aparecer durante la tos, esfuerzos físicos o maniobras de Valsalva.
- Hernias Encarceladas: Se refiere a aquellas hernias que no pueden ser reintroducidas en la cavidad abdominal. La incarceración puede provocar síntomas como dolor y distensión en la zona afectada.
- Hernias con Pérdida de Derecho a Domicilio: En estas hernias, el contenido herniario no puede ser reintroducido debido a su gran tamaño o a la formación de adherencias. Este tipo de hernia requiere una intervención quirúrgica urgente para evitar complicaciones adicionales.
- Hernias Estranguladas: Se caracterizan por ser tumoraciones duras, irreductibles y extremadamente dolorosas. Las hernias estranguladas conllevan un alto riesgo de necrosis del contenido herniario debido a la interrupción del suministro sanguíneo, lo que requiere tratamiento inmediato para prevenir daños graves.
4. Diagnóstico de las Hernias Abdominales
El diagnóstico de hernias abdominales a menudo se basa en la identificación de una tumoración palpable. En algunos casos, puede presentarse dolor, lo que puede ser indicativo de una complicación más grave. Si se presentan síntomas, es crucial descartar patologías quirúrgicas urgentes.
4.1. Pasos para el Diagnóstico
Este aumento puede deberse a varios factores, incluyendo:
- Historia Clínica Detallada: Se debe realizar una historia clínica exhaustiva, enfocándose en el tiempo de aparición de la hernia, la evolución del dolor, antecedentes de hernias y cualquier sintomatología acompañante, tanto local como general.
- Exploración Abdominal: Una exploración abdominal minuciosa es esencial para confirmar la presencia de una hernia y evaluar posibles complicaciones. Se recomienda examinar al paciente tanto en decúbito supino como en bipedestación, y realizar maniobras de Valsalva para observar si la hernia es reductible.
- Evaluación de Estrangulación: Es fundamental descartar la estrangulación herniaria, una condición grave que puede llevar a necrosis, gangrena y perforación del contenido herniario. Los signos de estrangulación incluyen:
- Tumoración dura y dolorosa
- Aumento del tamaño de la hernia
- Empastamiento y equimosis en la piel
- Flemón y, en estadios avanzados, posible fistulización
- La estrangulación suele acompañarse de síntomas generales como vómitos, oclusión intestinal, distensión abdominal, deterioro del estado general y, en casos severos, shock.
4.2. Importancia del Diagnóstico Precoz
El diagnóstico temprano es crucial, ya que el pronóstico se deteriora significativamente si la estrangulación persiste más de diez horas. La intervención oportuna puede prevenir complicaciones graves y mejorar los resultados clínicos.
5. Actitud Terapéutica en el Manejo de Hernias Abdominales
5.1. Reducción de Hernias
La reducción de una hernia abdominal debe llevarse a cabo con el paciente en decúbito supino y lo más relajado posible. La maniobra de reducción debe ser suave, lenta y moderada. Se recomienda usar una mano para mantener la tumoración en su lugar y la otra mano para aplicar presión constante y ligera.
Importante: Nunca se debe intentar la reducción en hernias crurales. En estos casos, el paciente debe ser ingresado para una evaluación quirúrgica.
5.2. Procedimiento tras la Reducción
- Reducción Exitoso: Si la reducción es efectiva y los síntomas se alivian, se puede considerar el alta del paciente. Sin embargo, es crucial monitorear al paciente por un breve período para asegurar la ausencia de síntomas persistentes.
- Reducción No Exitosa: Si la reducción no es posible o solo parcial, o si se observan signos clínicos de estrangulación o sufrimiento del contenido herniario (como leucocitosis con desviación izquierda, hiperamilasemia, o niveles hidroaéreos en la radiografía abdominal), se deben realizar las siguientes acciones:
- Dejar al paciente en reposo y tranquilidad durante 1-2 horas antes de intentar la reducción nuevamente.
- Realizar pruebas complementarias, incluyendo análisis bioquímicos generales, hemograma, estudio de coagulación, radiografía de tórax y abdomen (en bipedestación y decúbito lateral) y ECG.
5.3. Decisión y Manejo Posterior
- Pruebas Complementarias Normales: Si la reducción se logra y las pruebas son normales, el paciente puede ser dado de alta con instrucciones claras sobre posibles complicaciones y la necesidad de cirugía diferida si fuera necesario.
- Indicaciones para Ingreso: Si la reducción no es posible, es parcial, o si se identifican signos de estrangulación o sufrimiento del contenido herniario, el paciente debe ser ingresado para una evaluación quirúrgica urgente. Durante la hospitalización, se deben administrar sonda nasogástrica, tratamiento analgésico, reposición hidroelectrolítica y profilaxis antibiótica.
Referencias
- Eulufi, FC y Véliz, MM (2014). Manual de patología quirúrgica.
- (Pathologist), A. S., Lowe, J. S., ) I. S. (md, & Damjanov, I. (2011). Patología clínica.
- Swartz, MH (2010).Tratado de semiología. Anamnesis y exploración + DVD-ROM (con Student Consult) . Elsevier España.
- DeGowin, EL (1994). Degowin y Degowin’s Diagnostic Examination (6a ed.). McGraw-Hill Professional.
- Douglas, G. (2014). Macleod: exploración clínica.